Ya era tarde, más o menos las seis y el ensayo con la banda era a las siete de la noche, así que, en cuanto llegué a mi casa me duche y me cambie lo más rápido que pude. Salí corriendo y me dirigí a la casa abandonada. De camino, me puse a pensar en lo que dijo Manuel, ¿Podía ser cierto? ¿Me seguía queriendo? ¿Todo era mentira?, todas esas preguntas revoloteaban en mi mente como pájaros asustados. Él había vuelto. Esa era la única verdad y con el habían regresado los recuerdos tan dolorosos del pasado, con su regreso también volvieron a florecer sentimientos que pensé que ya había superado. Cuando llegue, en la sala solo estaba Mauricio, ajustando las cuerdas de su guitarra. Definitivamente era un mal día, estaba sola con él, lo peor estaba pasando.
- ¡Hola! – lo dijo de un modo tan tierno que me provocó abrazarlo.
- ¡Hola! – dije tímidamente
- ¿Cómo estas?
- ¿Yo?... este…muy bien y ¿Tu? – casi tartamudeando.
- Igual, bien.
Se hizo un silencio muy incomodo, no me atrevía a hablarle, así hubiera querido no tenia un tema suficientemente interesante para hacerlo, pero al parecer él si lo tenía.
- ¿Hace mucho que conoces a Claudia?
- Pues…. Se podría decir que sí.
El silencio llego nuevamente, aunque, esta vez se vio interrumpido por un accidente. Mauricio estaba sangrando.
- ¿Qué te pasó? – creó que yo estaba más asustada que él.
- No, nada, solo me corte con una cuerda. ¡Au!, pero si duele mucho.
- Espera, creo que puedo ayudar.
En mi cartera siempre cargaba algo de alcohol y algodón, los usaba muy seguido para limpiar mis discos de música.
- Te va a doler un poco.
- ¡Por dios! – duele mucho, ¡sácalo!
- ¡No seas gallina! – cuando reparé en lo que dije, me sonroje. Nunca le había hablado con tal confianza y pensé que él se molestaría, así que, lo mire a los ojos por unos segundos como quien dice lo siento y el lo entendió muy bien.
- No te preocupes, es mejor que seamos amigos si vamos a estar en el mismo equipo. - con esas palabras el quito la barrera que nos separaba, el ya era mi amigo.
- ¿Esta mejor la herida?
- Si, el alcohol duele, pero funciona.- estaba riéndose conmigo, no lo podía creer.
- ¡Que exagerado, solo fue algo chiquito!
- Jajá, quiero ver si dices lo mismo, si te pasa a ti.
En ese momento recordé los cortes que había tenido en el brazo derecho. Todavía tenía algunas marcas, a pesar de todos los tratamientos que seguí.
- No llore igual que tú cuando me paso.
- ¿Te paso? Seguro con un cuchillo. ¿Estabas jugando?
- No, no fue con un cuchillo y ojalá si hubiera estado jugando.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- El año pasado, unos hombres intentaron secuestrar a mi mamá. Ella estaba conmigo en el carro, nos quedamos estacionadas por la luz roja y de pronto un tipo rompió la luna del carro y todos los vidrios cayeron sobre mí. El tipo trataba de sacarme del carro a la fuerza y me jalaba del brazo haciéndolo pasar una y otra vez encima de la ventana rota.
- Lo siento, no sabía. – en ese momento yo tenia la mirada hacia abajo, estaba pensando en lo que paso.
- Te ves muy linda hoy. – en cuanto sus palabras llegaron a mis oídos mi cuerpo se escarapeló y bajo de temperatura drásticamente.
- ¿Qué?
- Te ves linda hoy, no se te noto algo diferente.
- Gracias - fue lo único que se me ocurrió decir.
- Y…
- ¡Hola chicos! – llegaron en ese momento los dos chicos que faltaban – lo sentimos, nos agarro el trafico.
- No pasa nada – dijo Mauricio – todavía no empezamos.
Continuamos con los ensayos, mi cuerpo estaba ahí cantando y sin embargo, mi mente estaba en otra cosa. En lo único que podía pensar era en el “Te ves muy linda hoy” ¿Acaso le gustaba?